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Las empresas privadas y el nuevo modelo después de la crisis

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El capitalismo está muriendo como antes murió el comunismo, sistemas antagónicos, opuestos y paradójicamente con muchos puntos en común que tan bien describió Orwell. Y decimos que está muriendo porque la crisis, esta crisis que está asolando el planeta, crisis financiera, de modelo económico, de utilización de recursos, de matrices energéticas, de sistemas productivos y de todas las estructuras conocidas, sistemas políticos incluidos- era y es totalmente necesaria.

Puede sonar una crueldad, un sin sentido y una afirmación absurda decir tan alegremente que una crisis como esta, o esta crisis que se está convirtiendo en la madre de todas las crisis, con su larga guadaña de destrucción de empleo y catástrofes asociadas, con los enormes costes sociales y carga de sufrimiento para muchas familias sea necesaria, pero simplemente es el resultado de un sistema cruel, injusto y con reglas del juego desiguales y totalmente basada en la acumulación de riqueza individual sin importar el colectivo, el conjunto y los costes de todo tipo que esta acumulación tiene en su ADN.

Por otro lado, el sistema también ha colapsado por que no se puede producir más sin acabar por arrasar totalmente los recursos “necesarios” para llegar a las metas de beneficios y para satisfacer las necesidades de personas que antes que personas y ciudadanos son simplemente consumidores; con la democracia de la publicidad y la presencia de marca como partido omnipotente.

Somos, especialmente la cultura occidental, una cultura ahíta y sobresaturada de cosas que no necesitamos, pero que debemos tener; no para satisfacer nuestras necesidades, ya ampliamente cubiertas, sino que para cumplir con el mandato divino de marcas y empresas privadas aliadas con la banca y el sistema político que se resume en “Consumid malditos… consumid, para dar continuidad a un sistema productivo que tiende a la acumulación de riqueza generada por un consumo desmedido y financiado no sólo por los ingresos propios, sino que también por un sobreendeudamiento vendido bajo la forma del crédito fácil que sólo aumentaba la riqueza de algunos sectores, especialmente de la banca, sometiendo a las personas bajo el yugo de la moderna esclavitud de las deudas eternas.

Eso es lo que está cambiando, el capitalismo se muere y somos testigos y partícipes de un nuevo sistema que ya está naciendo, ignoro el nombre con el que será conocido en los textos de historia del futuro. Un sistema más justo, menos basado en el consumo desmedido y en la acumulación individual.

Y dentro de este esquema de acumulación quienes históricamente han tenido un rol y son el claro ejemplo de obtener beneficios a como de lugar son las empresas privadas, desde grandes corporaciones multinacionales hasta pequeñas empresas familiares. Todas ellas trabajando con el objetivo y credo último de los beneficios como letanía y dogma.

Ahora asistimos no al nacimiento -ya que el mundo escandinavo tiene un largo recorrido bajo este esquema- sino que a la universalización de un nuevo modelo empresarial y de negocios, basado en una ética diferente con más transparencia y participación. Asumiendo las empresas un nuevo rol como generadoras de riqueza que es su cometido y misión, pero bajo una nueva óptica, entendiendo que son partes de un todo, de una cultura, de una sociedad y de un planeta. Con recursos que se acaban, mercados que se saturan y un daño global irreparable.

El rol de las empresas en el nuevo siglo y sistema que estamos creando las obliga a asumir un rol participativo y una interacción más horizontal con las sociedades y las personas, ya no son sólo consumidores que gracias a ellos tenemos balances positivos, sino que están convirtiéndose en actores sociales importantes, entendiendo que son parte de un todo y que la creación de riqueza va más allá de la cotización en bolsa.

Responsabilidad Social Empresarial, campañas informativas y educativas, acciones de difusión y conservación del medio ambiente, interacción con las comunidades en que están instaladas son algunos de los términos y filosofía que sustentan la nueva cultura empresarial y corporativa en este nuevo sistema.

Un ejemplo destacable de esta nueva cultura es la llevada a cabo por Unión Fenosa, denominada Efiquest, una iniciativa que no sólo se limita a entregar dinero, esa es la diferencia, ya no sólo se trata de emitir un cheque, sino que ha creado toda una plataforma e invita y hace partícipes a las personas, difunde conocimiento e información para tomar conciencia global sobre el cambio climático transformando toda esta acción, cuyo soporte es Internet en dinero que será entregado a Accionatura para colaborar reforestando la selva brasileña.

En Soy Renovable nos sumamos a esta iniciativa, bienvenida Efiquest y bienvenidas todas las acciones de las empresas que comienzan a asumir su nuevo rol en este nuevo mundo que estamos construyendo. Así será posible y realidad el sueño de una sociedad más justa, más limpia y totalmente renovable.

Foto: Daniel Zanini H.

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