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El pescado, consumidores responsables y un nuevo modelo de negocio

pescados

Cuando hablamos de energías renovables y temas de ese tipo, automáticamente todos nos imaginamos paneles solares, parques eólicos y tenemos visiones futuristas de coches eléctricos corriendo por ciudades autosustentables y amigables con el ambiente. Todos en las ciudades del futuro obtendremos la energía necesaria de fuentes aún desconocidas y todo estará limpio y no habrá hambre…..

Hambre???…..hambre???… como estamos cuidando nuestras fuentes de alimento.

El pescado por ejemplo, importante e indispensable fuente de nutrientes y sustento alimenticio de gran parte de los seres que habitamos el planeta, al igual que los combustibles fósiles se está acabando… Y se está acabando no porque simplemente se acabe como el petróleo. Se esta acabando porque los estamos exterminando, somos una civilización depredadora que acaba no sólo con las demás especies, sino que también con la nuestra.

La pesca por arrastre, la sobreexplotación de los recursos marinos, la contaminación de las aguas y otros muchos factores son los que están dejando las costas, los mares y los ríos del planeta yermos, con su población diezmada y sin tiempo ni capacidad para reproducirse lo suficiente.

Y lo peor es que hasta ahora lo que se ha hecho es arrasar con los recursos de un área determinada y partir en busca de nuevos sitios abundantes en las especies que son comerciales, porque claro, detrás de todo esto hay toda una máquina perfectamente engrasada, un negocio cuyo fin es obtener beneficios económicos ; es decir dinero.

Y dentro del esquema en que se ha constituido nuestra cultura, el ganar dinero tener beneficios es bueno, es positivo y te da prestigio social. Lo malo es que el coste de esos beneficios no se han medido en cuanto a recursos, sustentabilidad y equilibrio de los procesos productivos con el medio ambiente y por lo tanto con la gente; con las personas que poco a poco nos vamos dando cuenta de lo que está ocurriendo, de lo que están haciendo y hacia donde vamos.

Tampoco estamos en la época de las revoluciones, o tal vez si, claro que si estamos en el umbral de una nueva revolución. No se trata de salir a quemar coches y Mc donald´s, la nueva revolución, esa que está en marcha y que vamos construyendo día a día se trata de lo mismo…. Llevar a la guillotina a los depredadores, a los que no respetan el delicado equilibrio de nuestra tierra, agua y aire. A por la revolución de los consumidores

Y nuevamente no se trata de salir a cortar cabezas y que corra sangre. Podemos hacerlo de forma más sutil, elegante y eficaz jugando el juego.

Y el juego se llama de la oferta y demanda. Actualmente, salvo raras, excepciones nos sentimos elementos indefensos y desprotegidos viviendo un día a día incierto en un mundo revuelto con poderes políticos desgastados y sin soluciones.

La única respuesta que podemos dar los consumidores, porque eso es lo que somos antes que ciudadanos de cualquier país, somos consumidores, representamos el eslabón final de esa cadena de depredación montada por unos cuantos. Y como tal nuestra única opción de respuesta es la de modificar nuestros hábitos y políticas de compra de productos.

Tu, yo, el vecino, tu tía, mis amigos, todos volviéndonos consumidores críticos y responsables y dejar nuestro dinero, a veces el poco que nos dejan para vivir, en negocios, marcas y empresas que realmente demuestren ser un aporte en cuanto al respeto de los recursos, el respeto a las personas involucradas en su producción y el respeto a la vida.

Ya se que suena como diálogo de Blade Runner, pero es la única opción, castigar a quienes no estén comprometidos, que contaminen, que depreden y que cuyo único fin sea el de la rentabilidad económica. Esta crisis financiera que estamos viviendo nos ha demostrado que el capitalismo puro, al igual que el comunismo antes, ya no son sistemas válidos.

Tenemos que inventar uno nuevo, una nueva forma de relacionarnos y posiblemente ya que han muerto las ideologías y los partidos, constituirnos como un solo partido universal, el de los consumidores; sin fronteras ni razas, sólo con nuestra capacidad de consumo. Al igual como –en teoría- elegimos a quienes nos gobiernan, elijamos a quienes compramos con un criterio de selección por procesos limpios, respetuosos con la vida, con la gente y con cada uno de nosotros los consumidores.

Y también, en este mundo loco y convulso en que el trabajo ha pasado de ser maldición bíblica a privilegio de unos afortunados, también busquemos nuevos comienzos y oportunidades en este nuevo mundo, este nuevo sistema. Seamos parte activa de esta revolución reinventándonos, partiendo de cero.

Porque necesitamos desafíos o por que no hay otro remedio. Este es el momento de los emprendedores, nunca en la historia de la humanidad –conocida- habíamos vivido un momento así de universal, único e instantáneo. El mundo está cambiando, ha cambiado y nosotros los de entonces, ya no somos los mismos. Hay que renovarse y con energías renovables, consumidores responsables y producción sustentable.

A propósito de esto último os dejo un enlace a un maravilloso ejemplo que habla de un pescado original, hecho que dio origen (por lo de original del pescado) a este artículo. Realmente es un ejemplo de producción y que debiera ser no premiado, sino que preferido por nosotros los consumidores e imitado miles de veces, en nuestro afán de construir una realidad renovable, estableciendo un nuevo modelo de negocio y por supuesto utilizando Internet.

Foto: Mosh

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