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El cambio climático, catástrofes y pandemias; una época interesante

migraciones

Hay una antigua maldición china que dice “ojala te toque vivir una época interesante” y que refleja, tras esa apariencia de gentil palabra, una verdad que los habitantes actuales de este planeta –todos ellos sin excepción- estamos viviendo, exactamente eso: “una época interesante”, lamentablemente con la carga de maldición que encierra.
Que dirían nuestros abuelos si tuvieran que vivir lo que estamos viviendo, ellos que vivían en un mundo en que los recursos naturales abundantes y generosos se consumían con alegría y sin temores de futuros negros.
Y no sólo nuestros abuelos, incluso algunos de nosotros que ya vamos camino del medio siglo y más, con una infancia tan distinta a la que están teniendo nuestros niños con esa espada de Damocles en la cabeza, la del caos, la crisis y el peor de todos, el cambio climático.


El cambio climático es una realidad y ya está aquí, ya no es aquella amenaza apocalíptica de un futuro lejano, ya ha llegado y lo estamos viviendo. La naturaleza, el planeta como ser vivo comienza a sacudirse de estas termitas que tiene encima y que se la están comiendo y vemos como, producto de la acción humana, ahora llueve torrencialmente en algunas partes, mientras que otras, van cambiando su paisaje para convertirse en desiertos y asolan los huracanes, terremotos, tifones, ciclones, inviernos interminables o calurosos y muy secos. El cambio climático ha llegado para quedarse.
Y eso cambia las reglas del juego, no nos bastan las fronteras, ni los visados ni los pasaportes. Las catástrofes no sólo son tercermundistas, ocurren en cualquier lugar en cualquier momento, ya lo hemos visto con el reciente terremoto de Italia. Y qué haremos cuando a las grandes masas de emigrantes actuales por motivos religiosos, económicos y políticos se les sumen otros 700 millones de seres humanos errantes porque el lugar en que vivían ya no existe, hundido por el mar o porque se secaron las fuentes de agua?… Evidentemente no será lo mismo si hablamos de Venecia que de Etiopía, pero el final del día en este nuevo mundo que debemos construir hay que dejar de lado los conceptos nacionalistas a ultranza y enfrentar los tiempos actuales con una visión de mundo, de cultura, de civilización. Hacer realidad ese mundo soñado que, unido ante la adversidad y gracias a la tecnología se convierte en una sola voz.
Más allá de los acuerdos, encuentros y tratados de Naciones Unidas, palabras preocupadas de nuestros políticos y planes maravillosos para detener el cambio climático que, ojala funcionen y hagan lo suyo –por la cuenta que nos trae- en términos ya no sólo en su propósito de detener un proceso de deterioro que, ya está en marcha, sino de tener los planes de contingencia globales para actuar ante catástrofes naturales; y no podemos olvidar el riesgo de las pandemias, que parece que están de vuelta y con energías y mutaciones renovadas.
Las migraciones son tan antiguas como el hombre, nómades que atravesaban vastos territorios buscando nuevas tierras y alimento. Acaso algo ha cambiado?, aquella masa de seres que se ha desplazado de sus lugares de origen a otros lejanos, lo ha hecho buscando la consigna básica de la naturaleza; que no es más que el alimento. Alimento; entendido como cultura medianamente avanzada, en trabajo, vivienda y el más humano de todos… futuro, futuro que ahora es incierto.

Debemos replantear y refundar las bases del sistema, porque este -que afortunadamente muere- es muy injusto y la crisis sólo comienza a golpear.
El cambio climático, las catástrofes y las pandemias generarán grandes movimientos migratorios, no sabemos de donde hacia donde, aunque claro, podemos presumir que quienes más sufrirán son los de siempre, aunque ya todos estamos expuestos y el próximo puedes ser tú o yo.
El cambio climático y la actual crisis están golpeando muy duro a toda una civilización, a toda una cultura. Darnos cuenta de ello y crear conciencia, no es nuestra obligación, es simplemente poner cada uno un granito de arena para generar el cambio. Esta es la crisis, encontremos la oportunidad y construyamos un nuevo modelo, que el antiguo era de los abuelos y no les valdrá a nuestros niños.

Este post está incluido en la iniciativa 100 post para el cambio climático, de Efiquest.

Foto: narodnia-volia

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